Nissan, Airbus, Alcoa… y así un largo rosario de empresas que afrontan sensibles reducciones de plantilla, cuando no cierres, caracterizan el instante presente.

No parece que inquiete al Gobierno. Es cierto que estamos en una economía de mercado y la libertad empresarial constituye una pieza fundamental. Ahora bien, tanto en esos tres casos citados, como en algún otro, unos partidos tan intervencionistas como los que conforman la coalición que nos manda bien podrían ofrecer alternativas.

A ver si esa lluvia de millones que ahora viene de Europa, con hasta treinta condiciones a cambio, nos ayuda a sacar del atolladero en el que se encuentran a miles de trabajadores españoles. Atentos, por ejemplo, al sector turístico.

Donde antes venían ochenta millones de visitantes, ahora languidece un desierto. Además de las grandes empresas del sector, pelean miles de familias que regentan su pequeña explotación hostelera, restaurantes y bares incluidos, que también merecen el escudo social del que tanto se alardea, y nunca llega.

Lo pedimos una vez, y lo volvemos a reclamar: se necesita un Plan Marshall para el turismo y la hostelería.

El Astrolabio ( ABC )