Doña Isabel García Ayuso compró 250.000 mascarillas, supongo que para proteger a los sanitarios, funcionarios, etc., de la comunidad de Madrid, que tiene más de siete millones de habitantes, y es la más rica y próspera de España. El importe de la compra ascendió a 1.500.000 euros.

José Luís Ábalos, y omito el don, pues no creo que lo merezca, compró 13.000.000 de mascarillas, con cargo al ministerio de su titularidad, operación en la que se desembolsaron más de 40 millones de euros, que se dice pronto.

Ayuso ha sido investigada por su propio partido, o más bien por los secuaces de Casado, pagándose los detectives privados correspondientes con dinero de la empresa municipal de la vivienda de Madrid, y con un Almeida que no da la cara, señal de que tiene algo que esconder.

Según cuentan, esta información le fue facilitada a Casado por Pedro Sánchez, utilizando para ello a su alter ego, Félix Bolaños, ministro de la presidencia, relaciones con las cortes y con Pablo Casado.

Y Casado –más tonto no se puede ser-, picó el anzuelo, llevado por sus envidias a la señora Ayuso.

Al final ha terminado pescado por su propio anzuelo, y su futuro político es menos que nada.

Lo triste del caso es que este asunto se va a llevar al PP por delante, como no espabilen, y pronto.

Curiosamente, nadie dice nada de los 13.000.000 millones de mascarillas compradas por Ábalos…

No solo eso, sino que la Fiscalía Provincial de Zaragoza, primero, y posteriormente el Tribunal Supremo, dada la condición de aforado de Ábalos, se han negado a investigar el asunto.

Pablo no ha investigado nada, faltaría más.

Tampoco Vox, a cuya diputada doña Macarena Olona envié por correo ordinario la documentación correspondiente.

Y no he recibido un simple acuse de recibo.

De lo que deduzco que se puede ser abogada del estado, y una persona maleducada, y más cuando un compañero del estrado te facilita una documentación que puede utilizarse como arma contra el adversario político.

No solo eso, son que Marlaska también compró un millón de mascarillas al chiringuito correspondiente, cuyo nombre no voy a citar, pues ya me han puesto dos demandas, para que me calle.

Pretenden que sea cornudo y apaleado, pero éstos no me conocen, y pronto desfilarán por el juzgado de instrucción correspondiente, en calidad de investigados.

No solo eso, sino que los gobiernos socialistas de Baleares y Canarias también han hecho compras millonarias de mascarillas a la misma “empresa”, en el caso canario por casi doce millones de euros.

Y se ríen de la ley de transparencia, negándose a facilitar la información correspondiente, y negando, incluso, dicha adquisición…

En fin, España es ansí.

Y ansí nos va.

Ramiro Grau Morancho ( El Correo de España )