Es una suerte encontrar en la capital de España a dos personas que aparentemente se dedican a lo mismo, pero que representan mundos distintos, de manera que hablamos de polos opuestos, siendo de ahí la inquina que Sánchez tiene hacia Ayuso y su obra, pues el hombrecito al menos alcanza a comprender lo que es un gobierno frente a un desgobierno.

Mientras que Ayuso tiene en la política una vocación, Sánchez la usa como espejo en el que poder mirarse minuto a minuto, en el que poder escucharse, el que poder contemplarse cómo camina ese maniquí insulso lleno de aire que es él.

Ayuso ha elegido a un equipo de personas cualificadas cada una en su área de trabajo, solventes, preparadas, aptas para la gestión de lo público, hasta formar un equipo que sabe a lo que juega y que ella dirige con la batuta del sentido común, la honradez, la decencia y orientada su política al bien común.

Pero Sánchez, que no tiene escrúpulos ni para elegir a quienes le sostienen en su inestable mayoría de buitres carroñeros, ha formado un gobierno de ábalos, monteros, lastras, el de la luna, el otro de las pensiones… un equipo que ni es para jugar en UEFA.

Además, como lo que quiere el señorito es moncloar, claudica y traiciona la historia del PSOE, un partido constitucionalista que venía velando por la unidad nacional, ahora va él y pacta con vascos y catalanes a cambio de millones de euros y concesiones a escondidas; pero como lo que quiere el prenda es falconear, también compadrea con los etarras, los mismos que en su día asesinaron a políticos socialistas, camaradas de partido, compañeros del PSOE, aquel PSOE de antes de Sánchez, el partido que todos conocíamos, el de Rubalcaba, porque el PSOE deja de ser PSOE desde que lo utiliza y se sirve a capricho el tal Sánchez que por más señas no tiene ubicación ideológica concretada, porque Sánchez es de Sánchez, ya que lo mismo le da un terrorista, un chavista, una niñata, un independentista, un comunista…

A mis años, he comprendido que un hombre no es nada sin dignidad, sin honor, y arrodillarse a Bildu con tal de formar gobierno es carecer de ambos, de dignidad y de honor.

También he llegado a la conclusión de que cuando encuentras a una mujer que vale, como es el caso de Ayuso, esa mujer merece consideración, respeto y reconocimiento a su labor.

Pero Sánchez es un infiltrado en el PSOE que está dañando la historia y la coherencia de esas siglas, como faltando al respeto de aquellos socialistas que murieron luchando contra ETA y a sus hijos, hijas y padres, un impostor que no es capaz de admirar más allá de su careto de teleserie venezolana.

Sánchez va por Ayuso y ha dado en pensar que quiere quitarle a la niña guapa sus juguetes más preciados para escondérselos: Llevarse el Congreso de los Diputados a Valencia, el Senado a Badajoz, el Tribunal Supremo a Almería, el Tribunal Constitucional a Teruel, la Audiencia Nacional a Ibiza, la Bolsa a Ávila…

¿Y con eso, alma de cántaro, vas a dañar a Ayuso?, ¿o en realidad lo que pretendes es descapitalizar Madrid obligado hasta en eso por los independentistas y así poner las bases de una nación de naciones como te obligan desde esa Barcelona a la deriva sin Messi y sin Ayuso?

Tanto Ministerio de Igualdad, tanto patriarcado, tanto feminismo y cuando aparece una tía guapa, inteligente, libre, decente y preparada, el que hace de presidente –que en realidad no es ná– se acojona y le toma ojeriza a la muchacha como un machista ramplón, rencoroso y sin pulir.

José R. Barrios ( El Correo de España )