BABLE: UN DISPARATE POLÍTICO

La guerra por declarar el bable lengua cooficial en Asturias es buen ejemplo de cómo en ocasiones la política crea problemas donde no los hay. El Principado es una región que ha sufrido los efectos de la deslocalización industrial y el ocaso de la minería.

Pero en lugar de afrontar el reto de la competitividad y el empleo, su Parlamento se ha enredado en el debate de si el bable debe estar más presente en la escuela o ser hablado por sus funcionarios. Los autores del dislate -Podemos,IU y Foro- han aprovechado la fractura del PSOE asturiano tras la victoria del sanchista Adrián Barbón como líder del partido y el anuncio del actual presidente,Javier Fernández, de que no optará a su reelección. El bable ya está protegido, ir más allá es un sinsentido.

El Mundo