JÓVENES BAILARINAS SUEÑAN A LO GRANDE

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JÓVENES BAILARINAS SUEÑAN A LO GRANDE

Pamela Adhiambo, de 16 años, entrena en el patio trasero de su casa en Kibera, un extenso barrio pobre en Nairobi, Kenia. Lleva seis años asistiendo a clases de ballet en Kibera y ahora, auspiciada por la ONG Artists for Africa, podrá formarse en un estudio profesional en otra zona de la ciudad.

Los miércoles por la tarde, cuando suena el timbre final, un aula de paredes de cemento en Kibera, una barriada empobrecida de Nairobi, se transforma en un estudio de ballet. Se retiran los pupitres y las sillas de la sala. Se barren el polvo y la suciedad del suelo. Un grupo de unas 20 niñas que llevan ropa de ballet de color azul, rosa y violeta esperan a que llegue Mike Wamaya, su instructor de ballet, con su radio y su personalidad bondadosa. A continuación, cuando suena la música clásica, las niñas empiezan a bailar.

En el tiempo que ha pasado Lerneryd con las bailarinas, ha observado cómo aumentaba su confianza a medida que aprendían a expresarse a través de la danza. Una de sus imágenes muestra seis pares de pies descalzos que se elevan sobre el suelo mientras las niñas saltan en el aire durante su clase, una metáfora visual del camino que pretenden seguir para salir del universo limitado de Kibera.

«Los sueños de los niños que crecen allí son iguales a los de los niños de otras partes del mundo».

National Geographic