La gente de protocolo o protoculo se lo suele currar: no se les escapa apenas una. Moreno Nocilla que me la come con Nocilla, verbigracia. Otrosí: Fachascal se pregunta si la Rojigualda invertida fue un fallo o fue, en cambio, deliberado.

Parece tonto el caudillito voxalero (o del dizque invertido Vox Esponja, sin perder el chavea, jamás, la desesperanza). Santi y Cierra Bozalistán, a ver si te empapas: las casualidades, en política exterior, no existen; en protocolo o protoculo, menos.

Algunos se encorajinaron, con razón, porque en Marruecos hubo una lábaro invertido y una foto con Tariq Ibn Ziyad (Tariq, Tarik o Tarij, como prefieran: 711 d. C. enviando desde africanas tierras a un lugarteniente bereber, el citado Ibn Ziyad, para conquistar la Hispania visigoda). En el ínterin ocho siglos.

La imperialista OTAN ha puesto de nuevo invertida la bandera de España.  Hace escasos dos meses, Marruecos colocó también al revés la enseña nacional (más al colega Tariq). ¿Dos errores? ¿Casualidad? Juas, rejuas. Recordatorios de la nada que somos como nación sin soberanía  de tipo alguno.

Cernudianamente, España es un nombre: España ha muerto. Bienvenido Míster Marshall, a lo cutre, a lo muy cutre: permitiendo que nos invadan sin vaselina durante tres aciagos días.

Plaza rendida, pues. Nación derrotada, patria humillada, tierra (de nuestros padres e hijos), arrebatada. Y latente amenaza si nuestra común patria osa salirse de la foto.

Y una suerte justicia poética: en el criminal aquelarre OTAN, Sanchinflas, con toda la piara OTAN, cenando, cual chanchitos, bajo la atenta, atentísima mirada de los prodigiosos cuadros de Carlos I (Tiziano) y Felipe II (Lucas de Heere), dos de los más grandes conquistadores de la historia. En fin.

Luys Coleto ( El Correo de España )