BARCELONA, DEGRADADA

Aunque nadie sabe con certeza cuál será el parte final de daños que la cruzada independentista acabe infligiendo a España -y en concreto a Cataluña-, desde hace tiempo arrojan algo de luz datos más que reveladores. Hoy nos hacemos eco de uno de los estudios más prestigiosos del mundo sobre la reputación de las ciudades donde se detalla la factura en imagen que la inestabilidad política en la comunidad autónoma está pasando a Barcelona. La Ciudad Condal se situaba hasta hace bien poco en el top ten de este ránking, pero en tan sólo un año ha bajado siete puestos, conformando la caída más fuerte que se recuerda desde que se elabora dicho informe, basado en encuestas a ciudadanos de países del G-8.

Barcelona cae en todos los aspectos que construyen la reputación, sufriendo un elocuente batacazo en la dimensión de “calidad institucional”. No nos sorprende. Sobre todo si tenemos en cuenta que los datos se recabaron durante la primavera de este año, por lo que los encuestados asistían al funcionamiento de la maquinaria separatista a pleno rendimiento. Prueba de que los extranjeros no son ajenos a los desequilibrios de la Generalitat es que desde el 1-O se sucedieron las cancelaciones de alojamientos en Barcelona, las reservas de hoteles bajaron notablemente en solo una semana y Cataluña perdió en 15 días un 15% de su actividad turística.

La reputación no solo se mide por la belleza o la oferta de una ciudad, sino que elementos como la seguridad, la concordia social o unos gobernantes eficientesconstituyen elementos reputacionales decisivos. Los independentistas han conseguido degradarlos todos, y se nota.

El Mundo