BATALLA POR LA VIDA Y LA LIBERTAD

Ayer, más que triste, Madrid estaba seria. Con una seriedad llena de la memoria de estos días, de sus dolores, de sus angustias, de la dura brega de sus vecinos contra la pandemia, de la gratitud por tantos gestos de verdadera humanidad como hemos visto.

Es verdad, más allá de frases hechas, que Madrid es una ciudad abierta y alegre donde todos pueden sentirse en casa. Nada de eso ha desaparecido, pero ayer, bajo la protección de San Isidro, dominaba la seriedad del soldado en medio de la batalla, por seguir la imagen acuñada por Vargas Llosa en su discurso.

Bien decía el premio Nobel peruano, hijo adoptivo de esta gran ciudad, que la gesta que hemos escrito los madrileños debería ser objeto de poemas y textos literarios. Ha sido un combate «a manos abiertas, sin protección y a base exclusivamente de convicción y de heroísmo».

Es la épica de la gente corriente que ha sabido extraer, de su tradición más profunda, el coraje y el amor para afrontar esta batalla por el bien de cada vida singular, y por la belleza de esta ciudad común.

Quizás no haya sido el mayor sacrificio de estas semanas no haber podido recorrer sus calles y cruzarme con sus gentes de toda condición, poder calibrar la sonrisa y el llanto, el cansancio y la alegría de sus rostros.

Pero ¡cuánto lo echo de menos! No es metáfora amable decir que ésta es «una ciudad que ama la libertad», como proclamó Vargas Llosa en su elogio al pueblo de Madrid. Que no se pierda ese perfume único, esa mirada capaz de acoger al diferente, esa benevolencia que permite a todos encontrar su lugar… es una gran tarea que nos espera.

«Tenemos que construir un mañana con unidad», ha dicho el alcalde Martínez Almeida, un político que ha sabido traspasar estos días los muros ideológicos e interpretar a los madrileños de a pie.

En eso consistirá la victoria que aún no podemos cantar: en que nos reconozcamos unidos en una ciudad que no mortifica la diferencia sino que la abraza para ser de todos.

José Luis Restán ( ABC )

viñeta de Linda Galdon