BATET NO LO SABÍA

Meritxell Batet, a la sazón presidenta del Congreso de los Diputados de España, no estaba al corriente del protocolo impuesto por los representantes iraníes en su visita al Parlamento, según nos precisó ayer su responsable de comunicación.

Al parecer, ni la Presidencia de la Cámara ni la Mesa conocían nada de la visita. Obligado es precisarlo. Lo que ocurre es que, con el mismo interés y celeridad con el que matizan, también podrían haber condenado todo cuanto ocurrió y hacer público ese reproche.

Va siendo hora de que en el Congreso, el mayor templo de la libertad en una democracia avanzada y donde reside la soberanía popular, estén bien claras y regladas las normas de comportamiento y que sean los visitantes quienes se adapten al consenso de usos, costumbres y convivencia de este país, y no al revés.

Dejamos claro en este mismo lugar que la señora Batet ignoraba las limitaciones que querían imponer los políticos iraníes, pero ese desconocimiento no le exime de su responsabilidad, ya que nada de lo que allí ocurre le puede ser ajeno.

El Astrolabio  ( ABC )