BIENVENIDOS A TIEMPOS INTERESANTES

Siendo indubitado el triunfo personal y político de Pedro Sánchez, al que todo le ha salido a pedir de boca, no despeja muchas de las incertidumbres albergadas la víspera de la apertura de las urnas.

Es cierto que, después de un embarazo electoral de nueve meses bajo los cuidados del Presupuesto y en el que el PSOE ha sido capaz de elaborar un relato de alto provecho, Sánchez ha logrado desprenderse de su condición de «presidente de circunstancias» tras su moción de censura Frankenstein de junio de 2018 contra Rajoy, al igual que Zapatero en 2008 se arrancó la mácula de «presidente por accidente» de su elección a raíz de la masacre islamista de marzo de 2004 que birló a Rajoy un triunfo cantado.

Pero, cuando despierte de estos días de vino y rosas, el dinosaurio todavía estará allí más engrandecido.

Si a ello se suma la gestión de la sentencia sobre los golpistas del 1-O, junto al referéndum que reclama ERC y la reforma estatuyente pactada por PNV y Bildu en el Parlamento vasco, estos «tiempos interesantes» no parecen aventurar plácemes que hagan vitorear: «¡Bienvenidos a tiempos interesantes», como en el ensayo del filósofo neocomunista esloveno Slavojiek sobre su experiencia en Bolivia, sino traducir la popular maldición china: «¡Que vivas tiempos interesantes!», redondeada con aquella otra de: «Ojalá se cumplan todos tus deseos». Todo un dilema para Sánchez y una encrucijada para España.

Francisco Rosell ( El Mundo )