BLINDAR SU HIPOTECA

Pablo Iglesias e Irene Montero se dirigieron ayer a sus bases mediante una carta y una comparecencia que sienta un hito en el populismo izquierdista español. El objetivo era hacerles partícipes, abajofirmantes de su hipoteca.

En la carta se significaron como víctimas del Sistema. Igual que con Franco, meterse en política tiene consecuencias. Las de Franco las conocemos, las de ahora son, digamos, de tipo inmobiliario. Hizo una enumeración de todo aquello que se les da a otros partidos y no a ellos, pero no como quien quiere denunciarlo, sino como quien aspira a ello. Se quejó de las «black» (¡Espinar!), o del mal trato de los medios (que Iglesias y Montero se quejen de eso es como si lo hicieran Amaya y Alfred). Ahora sabemos que en las denuncias de Iglesias no hay tanta denuncia como deseo. Así es como empezaron a hablar de los pisos y de los «chaletes» de los demás. No quieren acabar con eso, quieren acceder.

Enumeraron los motivos que les obligan a exiliarse en un chalet en la sierra y lo hicieron escudándose en unos bebés que ni siquiera han nacido. El victimismo llevó a Iglesias a compararse con los jueces anticorrupción italianos y a hablar de «destrucción de vidas personales», pero si enseñar la casa es «destrozar una vida», entonces el Hola! es el Pravda del Sistema.

Iglesias pasa de la lírica del desahucio a la lírica del currito hipotecado, que antes tenía algo sospechoso por colaboracionista. Las residencias de los demás eran un síntoma de casta, ahora son una necesidad del cargo por el acoso de la prensa amarillista.

Tras el victimismo, la carta se convierte en una genialidad con tirabuzón: no advierte a sus bases, ¡les está prometiendo! En esta carta, Iglesias no solo justifica su mudanza a la sierra como un sacrificio al que le obliga el Sistema, sino que al hacerlo lo instituye como un sacrificio al que todos pueden aspirar. Abre la veda. Es una carta memorable en la que quiere hacer partícipe de su hipocresía a las bases del partido.

Después vino la comparecencia que lo remató. Una vuelta de «tuerka». Se refugiaron en el lenguaje inclusivo («nosotras»), que para eso está el lenguaje inclusivo, y sometieron su continuidad a los inscritos. Convirtieron lo del chalé en un referéndum. Y tiene su lógica: el chalet de Podemos es la definitiva inclusión felipista en el Sistema. Se convierte en el Suresnes de Iglesias. Quieren que las Bases sean cofirmantes de la hipoteca inaugurando así una nueva «moralidad» en Podemos a la medida de su líder.

Otra cosa que hizo Iglesias es convertir la hipoteca de un cargo público en intimidad. Esto es asombroso en quien ha hecho carrera hablando del nivel de vida y patrimonio de los políticos en tanto casta. La hipoteca de un cargo público no es estricta intimidad. Sus bienes, debes y haberes se declaran.

Iglesias comenzó cargando contra los bancos y acaba metiendo a todos en su hipoteca. Del escrache a los demás al porno hipotecario.

Hughes ( ABC )

viñeta de Linda Galmor