El fallecimiento hace unos días de la reina Isabel II del Reino Unido ha generado una ola de papanatismo borrego, de adulación genuflexa, tan extrema, tan exagerada, tan unánime en las principales instituciones, partidos, medios de comunicación, líderes de opinión,… de la sociedad española, así como de muchos países hispanoamericanos, que incluso quienes esperábamos cierta oleada de servilismo nos hemos quedado con la boca abierta.

Ha sido un fenómeno tan llamativo, tan excesivo que se impone analizarlo y tratar de entenderlo.

En España, país que tiene una parte clave de su territorio usurpado por los británicos, territorio que constituye la última colonia en suelo europeo, hemos vivido una incontable riada de actos de contricción servil y vergonzosa por la muerte de “tan excelsa soberana”. Alucinante.

Esto da buena cuenta de lo absolutamente perdidos, desnortados, manipulados que, como sociedad estamos.

En el ámbito político, el partido socialista, y también el partido popular han clamado por tan enorme pérdida. La situación ha llegado al paroxismo de lo ridículo cuando Isabel Diaz Ayuso presidente de la CAM ha ordenado un luto oficial de 3 días por la muerte de la inglesa.

Seguramente, Ayuso ha obedecido sugerencias de su mentora Esperanza Aguirre, a quien la reina Isabel agració con una medallita rimbombante, la de “Dama Comandante honoraria de la Orden del Imperio Británico”. Por lo que se ve, compró su voluntad de forma indefinida. Qué barato y qué rentable les resulta un poco de propaganda y relaciones públicas a los británicos.

Moreno Bonilla, presidente de la comunidad Andaluza, en cuyas entrañas parasita Gibraltar también ha decretado un día de luto oficial. Y como prueba del 9 de lo desnortadísimos que estamos, hasta el Partido Popular de la línea de la concepción, la población que limita con gibraltar y que sufre día tras día, en forma de paro y subdesarrollo, el expolio sistemático, la succión de riqueza por la competencia fiscal desleal de Gibraltar, que lo impregna todo, que deprime economicamente la zona del campo de gibraltar, también se ha dado golpes de pecho por la muerte de la anciana e incluso ha asumido la soberanía de los británicos sobre el peñón. Abracadabrante.

Pero hay más, mucho más. Toda la prensa, de izquierda a derecha, ha competido en titulares serviles a toda página: El Pais, El mundo, El Español,… pero son casi más espectaculares los casos de ABC, La Razón, los periódicos de la derecha. Jóvenes periodistas, youtubers supuestamente independientes como Jano García muestran la superficialidad de su perspectiva, adulando inercialmente a la británica.

Y en hispanoamérica nos encontramos más de lo mismo: Costa Rica ha decretado 3 días de luto oficial, la Cuba comunista uno. Incluso Maduro ha expresado sus condolencias a tan ejemplar soberana, cuando los ingleses le han robado parte del oro venezolano que guardan en el banco de inglaterra, en un remedo de lo que fue el saqueo del oro de las haciendas virreinales durante las independencias.

Hasta el Brasil del supuestamente antiglobalista Bolsonaro ha decretado 3 días de luto. Por supuesto, el director del principal grupo de pensamiento español el Real Instituto Elcano ha elogiado la figura de la reina isabel. No podía ser de otra forma, porque Charles Powel, que así se llama el director de este laboratorio de ideas que es de todo menos español, es un medio británico profesor de historia en Oxford,, que también ha sido condecorado por la reina de inglaterra. Así está la inteligencia analítica patria, así están los medios generadores de opinión en España y en la Hispanidad…

El espectáculo ha sido asombroso. Y terrible. Terrible porque denota que como sociedad no nos enteramos, que no leemos las situaciones más allá de lo superficial, que la mentira triunfa, que pueden robarnos la cartera con una sonrisa y ni nos enteramos.

Como conclusión, más allá del bochorno que es inevitable sentir al ver a nuestra sociedad tan postrada, esta situación debe servirnos para tomar conciencia de hasta qué punto nuestro pensamiento del día a día, y especialmente nuestro pensamiento estratégico está infiltrado, está manipulado desde el ámbito anglosajón.

No es fácil verlo, y sobre todo, es difícil de creer… Pero esta es nuestra realidad. Y el primer paso para revertirla es tomar conciencia.

En consecuencia, hagamos un esfuerzo consciente por saber quién está detrás de cada medio de comunicación, elijamos con cuidado, y confiemos sólo en aquellos que tienen una preocupación genuina por el bienestar de las sociedades hispanas.

Luis Lasunción ( El Correo de España )