Está ya oscurecida la hermosura;
los árboles desnudos,
se mecen en la sombra,
y un gran silencio vela suspendido.

En brazos de la noche
se guarda y perpetúa la promesa del día,
la prometida plenitud del día,
que cumple en sólo prometerse
un don que nos inclina,
y nos fuerza, y nos basta.

Feliz descanso y mucho ánimo.