Te recuerdo en el llanto y en la risa;
en la estrella, en el verso y en la rosa,
en la opulenta copa que rebosa
y en el trozo de pan que se precisa.

En la luz que gastó la mariposa
para ser mariposa y no ser brisa,
en la tranquilidad que se improvisa
y en la diaria inquietud que nos acosa.

En la noche que sube hasta la frente,
en el cielo que alfombra cada fuente
y en el cielo ensatado en la oración.

En la angustia que rige cada paso;
en el rojo cansancio del ocaso,
y en el cansancio de mi corazón.

Jorge Robledo Ortiz

Feliz descanso y mucho ánimo.