Con los ojos cerrados
amplia de voces íntimas,
me detengo en el siglo
de mi pena dormida.

La contemplo en su sueño…
duerme su noche triste,
despegada del suelo,
donde arranca mi vida.

Ya no turba la mansa
carrera de mi alma,
ni me sube hasta el rostro
el dolor de pupilas.

Julia de Burgos

Feliz descanso y mucho ánimo.