Se anegó de niebla el llano.
se encongió el suspiro azul,
se ha posado como mano,
sobre el mundo la quietud.

Yo no sólo fui meciendo
a mi niño en mi cantar,
a la Tierra iba durmiendo
el vaivén del acunar…

Gabriela Mistral

Feliz descanso y mucho ánimo.