BUENAS PERSONAS

En Grecia, apenas han muerto ciento cincuenta personas por esta crisis sanitaria. En Portugal, ligeramente superan las mil y, en Austria, se han lamentado seiscientas.

Tres países europeos con gobiernos de muy distinto signo. Esto viene a evidenciar que la buena diligencia y eficacia en la gestión de esta pandemia no son una cuestión de siglas, sino de personas.

A nosotros, a tenor del dato objetivo de las estadísticas, no nos han tocado los mejores. En España parece valorarse poco la cualificación y formación de los políticos. A mí también me interesa la fibra moral y ética de esos mismos dirigentes.

Porque para ser bueno en cualquier profesión, también es necesario ser buena persona. Quien conozca de cerca a Antonio Costa, el primer ministro portugués, sabrá que lo es. Insisto, por tanto, no son las siglas de tu partido, eres tú.

Algo semejante le ocurre al alcalde Almeida. Tal vez en las próximas elecciones, además del programa que nunca se cumple, deberíamos aprender a testar el alma cierta de los candidatos y su cualificación.

El Astrolabio ( ABC )