No te enamores de una bailarina,
porque le gusta abrazar,
cerrar los ojos
y dejar que sus pies dibujen,
el recorrido de su alma y
si le quitas ese placer,
la dejarás inválida.

No te enamores,
de una mujer así,
porque sabe adónde pisa,
adónde va,
lo que quiere…
nunca podrás subestimarla,
ni controlarla.