No de tu hechizo virginal las flores,
a marchitarse expongas en las salas,
del baile tentador; tiende tus alas
a otros cielos más puros y mejores.

Aquí luces encantos seductores,
y belleza sin par; vistosas galas,
y de la orquesta al resonar, resbalase
entre suspiros y jurar de amores.

Es cierto, dulce niña; tu hermosura,
forma del baile la mejor presencia
y todo a fascinarte se conjura.

Pero si eterno galardón desea
tu alma, huye de aquí; modesta y pura,
la gloria del hogar tu gloria sea.

Francisco Sosa Escalante