Al poeta vi llorar
asido a una rama seca,
de un álamo recién talado
que aún huele a resina fresca.

Se que nadie escuchó
de su boca ni una queja,
su último verso lo escribió
soñando por quien no sueña.

Bebió sus lágrimas el poeta
un anochecer,
con sus poemas construyó
cometas de papel.