La vida no camina despacio,
ni extiende sus largas alas,
pasea por el tiempo y el espacio
y nos da siempre su bienvenida.

La vida no tiene nombre,
ni Aquel que creó su Esencia,
nuestro fin es ser hombres,
sin acabar ahí nuestra existencia.

La vida es etérea, desnuda,
de una singular belleza.
la vida no habla, es muda,
creada de majestuosa pureza.

La vida nació de la nada,
hecho que hasta un ser despierto,
con luz y mente sana,
no conoce donde se ha abierto,
el despertar de cada mañana.

Ángel Sanz Goena