Ruge el viento en tarde de invierno,
silbo furioso agitando cabellos,
se queja el ciprés en su balanceo
de un aire que vaga sin saber adónde.

Topa el viento como ciervo en celo
contra mi ventana y el frescor del vidrio;
por dentro, el vaho de mi aliento,
por fuera, la mirada fría del paisaje.

Mucho ánimo.