Al poeta vi llorar,
asido a una rama seca
se un álamo recién talado,
que aún huele a resina fresca.

Se que nadie escuchó,
de su boca ni una queja,
su último verso lo escribió,
soñando por quien no sueña.

Bebió sus lágrimas el poeta,
un anochecer,
con sus poemas construyó,
cometas de papel.

Mari Trini