Verano, verano rey,
del abrazo incandescente,
sé para los segadores
dueño de hornos, más clemente.

Abajados y doblados
sobre sus pobres espigas,
ya desfallecen. ¡Tú manda
un viento de alas amigas !

Verano, la tierra abrasa,
llama tu sol allá arriba,
llama tu granada abierta,
y el segador, llama viva.

Gabriela Mistral

Feliz tarde y mucho ánimo.