El alma anhela amor: ley es del cielo;
y anhela aborrecer: ley de la tierra…

Odio y amor, indefinible anhelo,
que, del hombre infeliz,
la historia encierra.

Infeliz yo no soy,
mas que un desvelo,
una ilusión mi bienestar destierra.

¿Amaré a mi verdugo? Tengo miedo…
Odiar a mi ilusión… ¡Ah! no, no puedo!

Juan Zorrilla de San Martín

Feliz tarde y mucho ánimo.