Para cristal te quiero,
nítida y clara eres.

Para mirar al mundo,
a través de ti, puro,
de hollín o de belleza,
como lo invente el día.

Tu presencia aquí, sí,
delante de mí, siempre,
pero invisible siempre,
sin verte y verdadera.
Cristal. ¡Espejo, nunca!

Pedro Salinas

Feliz tarde y mucho ánimo.