Creo en los hechos, no en la palabra.
Creo en el diálogo sincero, no en el cínico silencio.
Creo en una mirada a los ojos, no en una hipócrita sonrisa.

Creo en la honestidad, no en la fotogénica falsedad.
Creo en la virtud creadora, no en el efecto destructor.
Creo en la igual, no en el sectarismo.

Y creo en la voluntad colectiva, no en el egoísmo individual,
porque creo en el hombre y no en el ego.

Por eso creo en la inteligencia y no en la política.

Feliz Miércoles y mucho ánimo.