Ellos aquí trajeron los fusiles repletos
de pólvora, ellos mandaron el acerbo
exterminio.

Ellos aquí encontraron un pueblo que cantaba,
un pueblo por deber y por amor reunido,
y la delgada niña cayó con su bandera.

Y el joven sonriente rodó a su lado herido,
y el estupor del pueblo vio caer a los muertos
con furia y con dolor.

Entonces, en el sitio,
donde cayeron los asesinados,
bajaron las banderas a empaparse de sangre,
para alzarse de nuevo frente a los asesinos.

Por esos muertos, nuestros muertos,
pido castigo.

Para los que de sangre salpicaron la patria,
pido castigo.

Para el verdugo que mandó estas muertes,
pido castigo.

Para el traidor que ascendió sobre el crimen,
pido castigo.

Para el que dio la orden de agonía,
pido castigo.
pido castigo.

Para los que defendieron estos crímenes,
pido castigo.

No quiero que me den la mano
empapada con nuestra sangre.
pido castigo.

No los quiero en el Gobierno,
tampoco en su casa tranquilos,
los quiero ver aquí juzgados
en esta plaza, en este sitio.

Quiero castigo.

Pablo Neruda

Feliz fin de semana y mucho ánimo.

Imagen de:

El 30 de septiembre de 1982, los líderes de la VII Asamblea de ETA Político Militar, comparecen por primera vez sin capuchas y anuncian su disolución como organización armada, en Biarritz (Francia). En la imagen, desde la izquierda: Luis Emaldi Mitxelena, alias «Mendi»; Josu Sánchez Terradillos, alias «Josu»; José María Lera Fernández de Muniain, alias «Txepe»; Joseba Aulestia Urrutia, alias «Zotza»; Fernando López Castill,o alias «Peke»; Miren Lourdes Alkorta Santos, Juan Miguel Goiburu Mendizabal, alias «Goierri»; Juan Maria Ortuzar Soloeta, alias «Ruso»; José Maria Zubeldia Maiz, alias «Jose Mari»; y Perico Díez Ulzurrun, alias «Periko».