¿ BUSCAN TAL VEZ UN MUERTO?

Terraza al aire madrileño, arrebatado de estíos y chicharreras. Cena sobria conforme recomienda Brillat-Savarin. Conversación política que crece en interés por la sagacidad de mi invitado que es catalán y ejerce.

-Las encuestas secretas de la Generalitat, mi querido Anson, traen por la calle de la amargura a Carles Puigdemont.

-Tendrás que aclararme por qué. Aunque es verdad que el presidente de la Generalidad, Carlos Puigdemont, tiene torcida la sonrisa y turbios los ojos.

-Pues te voy a aclarar qué pasa. El retroceso del independentismo es un hecho incuestionable. Las encuestas encargadas por la Generalitat no dejan lugar a dudas. En los últimos meses se ha pasado del 49% a favor de la independencia y el 51% en contra, al 40% a favor y el 60% en contra.

-Comprendo que Carlos Puigdemont, Oriol Junqueras y el pobre Arturo Mas se muestren tan macilentos.

-Lo que ocurre es que el dato no resulta tan bueno si tenemos en cuenta que además del referéndum que se acerca al coitus interruptus, se nos vienen encima unas elecciones autonómicas. Y una cosa es perder la cara y otra muy distinta perder la pasta.

-¿Qué me dices?

-Pues sí te digo, mi querido Anson, que a los políticos catalanes, como a todos, salvo raras excepciones, lo que más les preocupa no es perder el cargo sino el poder que supone y el dinero que directa o indirectamente acarrea.

-Seguro que no te falta razón. Pero no acabo de entender tu alarma ante una noticia que personalmente me parece positiva. Que en pleno órdago secesionista, y tras las jornadas de respuesta a la atrocidad terrorista, la distancia entre soberanistas y constitucionalistas sea de veinte puntos a favor de los que se sienten catalanes y españoles, solo es motivo de satisfacción.

-Pues no. Al menos no tanto. Porque en las próximas semanas Carles Puigdemont hará lo que haga falta para remontar. Hay ya colaboradores que solo creen en la sangre para provocar la remontada. Se trata de propiciar la violencia y de que algún muerto estimule la reacción popular. Gregorio Morán ha escrito que “necesitan algún muerto que sirva de símbolo”, que

“un muerto salvaría a Cataluña, es el lema escondido entre los conspiradores de esta farsa”.

-No te falta razón, no. Ni a ti ni a Gregorio Morán. Eso es una tradición política arraigada en la Historia.

-Por supuesto. Si en alguna manifestación pública, y la Diada está en puertas, se produjera un escándalo de violencia, achacándose, fuera verdad o no, a la derecha, a la Policía Nacional o a la Guardia Civil un muerto o varios, la situación de retroceso del independentismo podría cambiar radicalmente.

-Así que tú crees que semejante atrocidad podría producirse en poco tiempo.

-No es que yo lo crea, es que algunos maquinan ya en este sentido. Y de la actual política catalana, que ha perdido el sentido de la medida, se puede esperar cualquier cosa.

-No quedará porque yo no traslade lo que piensas a la opinión pública, a pesar de la esterilidad de este verano en el que casi nadie da golpe.

Luis María Anson, de la Real Academia Española ( El Mundo )