CADA UNO ES LO QUE SIENTE

Nuestros poetas han abrazado con entusiasmo las políticas de género. Gracias a ellas, se han podido librar de la vieja opresión genital y biológica que los tenía amarrados a unas identidades falsas. La libertad se abre paso, de la mano de las leyes de este Gobierno progresista.

ADEUS A O ARMARIO
por Monsieur de Sans-Foy

Siempre tuve yo este clavo
clavado en el corazón,
y he vivido como esclavo
de mi propia indecisión.

Hoy lo doy a conocer,
queridísimo colega:
¡que yo me siento mujer,
y además, mujer gallega!

E teño moita morriña
e teño moita saudade…
(A Sanxenxo, desde niña,
voy con regularidade).

¿No dicen que se ha de ser
lo que el corazón desea?
¡Pues yo quiero ser mujer
y empanada de lamprea!

Con o pano na cabeça,
le cambio el agua a los grelos,
y me tomo una cerveza
en jarra de Sargadelos.

Ser mujer es complicado,
que en la tienda no se halla
(y mira que lo he buscado)
un refajo de mi talla.

Fray Josepho, dicho está:
¡ya desde este mismo día,
no me llames más SanFuá,
que me chamo Rosalía!

YO TAMBIÉN VOY A SER LIBRE
por Fray Josepho

Es bueno, Rosalía, que se abra
por fin la libertad, que ya nos llega.
Y si se siente usted mujer gallega,
desde hace tiempo yo me siento cabra.

Por no sé qué insondable abracadabra,
me siento cabra agreste y serraniega.
Y cabra de verdad, que no de pega.
Les doy, caros lectores, mi palabra.

Y sin que nadie objete ni se alarme,
reclamo mi derecho a realizarme,
a salvo de chantajes y opresiones.

Que mi balido (¡beee!) resuene y vibre,
indómito, rebelde, claro y libre
de tantos cabrafóbicos cabrones.