CÁLCULO ELECTORAL

Mes y medio lleva en el más alto poder Pedro Sánchez, aquel líder socialista elegido, defenestrado y vuelto a elegir, y hemos recorrido ya un camino de ida y vuelta, de la fragilidad a la consolidación y regreso a la fragilidad. El presidente echó a Rajoy y prometió elecciones en un tiempo prudencial, pero pisó moqueta y cambió de parecer.

Se vio con el viento de cara, un viento que disipó el tufillo que desprendían algunos de sus compañeros de moción de censura, y contra pronóstico formó un Gobierno nacido para durar, se quedó con los presupuestos que había rechazado al PP, y se dispuso a mantener el equilibrio. Poco ha durado, como no podía ser de otra manera.

 El viento se ha calmado y ya le llegan desde Berlín los olores de uno de los socios imposibles. «Nadie va a resistir más allá de lo razonable», dice la ministra portavoz de las dos aes. Pero, ¿cuál es el límite de lo razonable? El cálculo electoral, sin más.

Sánchez convocará comicios cuando no pueda aguantar pero, fundamentalmente, cuando los vientos le sean favorables. Soplan a su favor, según las últimas encuestas publicadas, para un partido que gobierna con 85 diputados.

Sánchez está en un que no decaiga, que los ministros tengan construido su relato para este año, y para el que viene, que tiren para adelante como si hubiera un mañana. La cuestión es manejar los tiempos, porque los que tienen al Gobierno comiendo de su mano también harán sus propios cálculos.

En el horizonte hay europeas, hay municipales, hay autonómicas, incluso se pueden precipitar las andaluzas y las catalanas. A la vuelta de verano todos los partidos se pondrán en la rampa de salida. Solo faltan por encajar las generales.

Rafael Moyano ( El Mundo )

viñeta de Linda Galmor