CALIENTAN LOS DEMÓSTENES

La encargada de la organización del debate electoral de esta noche, único en el que participarán los cinco candidatos, es la Academia de las Ciencias y las Artes de la Televisión. Alguien dijo que la televisión había hecho imposibles las dictaduras e insoportables las democracias.

Si nos paramos a recordar, los debates electorales de la última cita electoral resultaron así, insoportables y abrasivos, un suplicio para el espectador, que se fue a la cama con dolor de cabeza. Desde aquella campaña en la que Nixon conoció a Roger Ailes, creador de la Fox, la política es sobre todo televisión.

Ahora también es internet, pero todavía sigue decidiendo la tele, que frente a los whatsApps, tuits y bots es como un formato de Pericles, tiene como una dignidad democrática por comparación.

El todos contra todos de la última vez resultó cacofónico y demo-denigrante, y ahora será lo mismo, mismo formato y mismos candidatos, con la importante novedad de Vox, Santiago Abascal, que además estará colocado justo en el centro, lo que no deja de tener su gracia.

Los del «voto útil» y los del «que viene el fascismo» dirigirán sus miradas inevitablemente al mismo punto. En los realities se ha demostrado el efecto víctima: cuando muchos van contra uno, parte de la audiencia desarrolla una identificación instintiva con el atacado. Es de suponer que los gurús (qué profesión, gurú) lo tendrán estudiado.

Por eso, y aunque se parte de un todos contra todos de primarias americanas, cada cual dirigirá sus dardos. Sánchez ha de despertar a un electorado al que solo agita ya la alerta antifascista; Iglesias, recordar que esto es por su culpa; Casado, pulsar a la derecha de calculadora, y Vox, decir lo no dicho, que no es poco.

Rivera debería seguir la vieja ley política: si estás en un hoyo, deja de cavar, pero hasta cierto punto es imprevisible. Ayer se hacía «viral» su vídeo con un perro, Lucas, «mi arma secreta para el debate». En el último, innovó sacándose gráficos y libros de la manga. Nada nos garantiza que esta vez no se saque a Lucas del fondo de la americana.

Todo está preparado, pues, todo organizado para que esta noche podamos confirmar un paso más en la degeneración infantiloide del lenguaje político.

Hughes ( ABC )