CALVIÑO NO DEBE ESCONDER LA REALIDAD

Hace pocos días poníamos el foco en la preocupante inacción de Nadia Calviño, desaparecida del debate político pese a las crecientes alertas externas e internas sobre el enfriamiento económico. Pues bien: la ministra de Economía ha salido a escena, pero para negar la mayor. “No hay frenazo de la recuperación”, ha declarado sin atisbo de sonrojo cuando hasta los informes de su gabinete muestran indicadores apuntado lo contrario.

Calviño incluso ha ido más allá al afirmar que “el crecimiento será sólido” y que, si no fuere así, revisarlo “tampoco es un drama”. Bien parece que la improvisación es el faro que guía la política de este Gobierno, pero se nos antoja irresponsable ocultar la probabilidad de que la actual desaceleración desemboque en recesión, riesgo que ha escalado drásticamente en un año del 4% al 32%.

Las declaraciones de Calviño evidencian una estrategia del todo equivocada. La debilidad de su Gobierno le impide llevar a cabo medidas económicas, y ello redunda en una peligrosa incapacidad para reaccionar ante síntomas elocuentes. Pero esconderse tras globos sonda, como la amenaza de subir los impuestos si no se aprueba el techo de gasto, genera un ruido de cara a la galería que solo empeorará la situación.

El Mundo