CAMBÓ, MEDICIS CATALÁN

Conservador, monárquico, nunca supremacista o racista, desconfiaba de las masas a las que veía enloquecidas por los embustes de los demagogos. “Sintió asco -sigue Pla- por el pintoresquismo político catalán, la falsa genialidad, la falsa bondad, la ignorancia inmensa”. Tuvo una extraña y apasionada relación con Alfonso XIII, que siempre le engañó. Le proponía al rey un catalanismo moderado dentro de España y de la monarquía. Fue ministro de Hacienda y de Fomento y todo indica que en esos cargos siguió forrándose hasta acabar infinitamente rico.

Cuando las cosas no le iban bien en su gestión se escapaba con su yate Catalonia a las islas griegas. Se negó a apoyar la República, y le gritaban “visca Macià“, “moriCambó”. Cuando llegó la Guerra Civil puso su dinero para que Franco comprara aviones. Como buen lector de Maquiavelo siempre pensó que no hay que atacar al poder si no tienes la seguridad de destruirlo e intuyó que los nacionales iban a ganar.

El historiador Borja de Riquer ha investigado las andanzas de Cambó al frente de Chade, el monopolio que daba luz y robaba a los argentinos con la complicidad de bancos y políticos españoles. Fue un río de oro que desembocó en los bolsillos de Cambó. Robar se robó en la metrópoli y en las colonias, en la península y en la islas adyacentes, en la Gürtel y en el Palau de la Música, pero no me negarán que el nacionalismo catalán fue de los más activos en el espolio. Cambó fue el precursor no sólo de Convergencia, también de los patriotas del 3%.

Raúl del Pozo ( El Mundo )