CARLISTAS CONTRA TURISTAS

Estéticamente, es difícil encontrar personajes más divergentes que un carlista del XIX, con su impoluto uniforme militar, y un encapuchado de Arran o Ernai (las juventudes de la CUP y Sortu que han reivindicado diversos actos antituristas). Uno es autoritario, el otro asambleario. Uno profundamente religioso, el otro tan anticlerical que quiere expropiar la catedral de Barcelona para convertirla en un economato.

Pero, doctrinalmente, ambos activistas son intransigentes, eligen vías de acción extraparlamentarias y persiguen dos objetivos básicos: frenar el capitalismo liberal y quitar poder al Estado central para devolvérselo a una comunidad local supuestamente más auténtica.

Los jóvenes neocarlistas también parecen coincidir territorialmente con los viejos carlistas, ganando adeptos en el País Vasco y el Levante. Es curioso que algunas de las comarcas donde la CUP obtiene mayor apoyo electoral, como el Berguedà o el Priorat, fueran conocidos feudos carlistas. Y el municipio más importante gobernado por la CUP es precisamente Berga, la antigua capital del carlismo catalán.

Víctor Lapuente Giné ( El País )

viñeta de Linda Galmor