Usted, Lola, ¡no tiene vergüenza!,  como los sabe toda España, –si la tuviera,  no sería ´Fiscal General, ¡no habría aceptado o ya habría dimitido!– pero tiene en sus manos un poder del Estado que ha usurpado o, mejor dicho,  que le ha regalado el príncipe de los embusteros – el mayor mentiroso nacido de mujer–,   que tampoco tiene derecho a dormir en la Moncloa. Gracias a ese poder tiránico e ilegal,  se ha permitido usted declarar la guerra a la Iglesia Católica con la chulería propia de los canallas.

Pero esa Iglesia fundada por Cristo es mi Madre que, además, ha suplido la ausencia de mi madre natural, fallecida a los veintiocho años, cuando yo tenía seis, cuando   desde los seis meses,  tampoco vivía me padre. Dios así lo quiso, y Él sabe más…

Pues bien, como usted ha ofendido a mi Santa Madre la Iglesia   yo me voy a permitir tratarla a usted como se merece. Para que me entienda mejor, sepa que  noventa y tres años de vida me han permitido recorrer  parte del mundo, ocupar desde la treintena,  cargos de responsabilidad importante o máxima, pero  sin descuidar el estudio, incluso después de terminar mi carrera universitaria. Tengo un gran bagaje de experiencia –y cultura–, posibilitándome el tener criterios lúcidos sobre muchos temas: Por ejemplo, el tema «mujer».

Aunque usted lo ignore, hay una ley que rige con gran fuerza en  el Orden Natural,  creado por Dios, y  es la «Ley del ‘dilema'». Es la de «el sí o el no«. Como nos dijo Cristo: «O estás conmigo o estás contra mí.  «No se puede servir a dos señores». Ese principio se aplica en muchísimos casos. Y, así, sólo hay dos clases de hombres (y mujeres): «se es honrado, o se es ladrón» «decente o sinvergüenza», «responsable o irresponsable»,… etc.

Hablando exclusivamente de la mujer (pero debe aplicarse igualmente al hombre), solo tenemos dos clases –yo las defino muy gráficamente, por la capacidad que tienen para «saltar y cambiar de catre»–Mujeres de «un solo catre» o mujeres de «muchos catres». (A las revistas del corazón yo las llamo  «literatura de peluquería o de ‘salto de catre’«) Entre esta segunda clase, unas lo cambian  varias veces al día, otras lo hacen cada semana, y otras  tienen periodos –más o menos largos– de un solo catre.  Personalmente no me fío de ninguna de ellas.

Usted, Doña Lola, ha ofendido a mi Madre, la Santa Iglesia Católica, que ha sido todo para mí a lo largo de mi vida. Pues bien, ¿qué le parece si , en correspondencia, pido ayuda  a mis lectores para  «crear una comisión investigadora» que nos permita conocer si usted pertenece al primero o al segundo grupo de mujeres, si usted tiene como sagrado el «catre único» o es partidaria  del «salto» realizado «periódicamente» y evitar de ese modo, el «aburrimiento» que puede ser compañero del «catre único»?

O,  ¿le ofende el solo planteamiento de mi iniciativa?

Es sabido que, en este momento tiene usted de pareja a alguien cuyo oscuro servicio a la Sinagoga de Satanás, sigo  desde hace muchos años: desde que la revista  «Executive Intelligence Review» (EIR)   – entonces yo estaba suscrito a esa carísima publicación— informó de su alianza con otro hijo de Satanás –el fallecido consorte de la Reina Isabel de Inglaterra— con el objetivo de crear un Tribunal Internacional para juzgar los crímenes de la Humanidad en todo el orbe….

Y él mismo, años después sería el miserable ejecutor de una gran canallada: ordenar  apresar y juzgar con trampas,  al general Pinochet,  que había salvado a Chile de  las garras del marxismo del comunista Allende ayudado por el asesino cubano Fidel Castro y de la ruina económica. La  derecha estúpida y cobarde no hizo nada para impedir esa infame cabronada del ‘ídem’  Baltasar Garzón.

Doña Lola: Es nefasto escupir  hacia el cielo,  te puede caer encima tu propio escupitajo. Pero ¿quién te crees ser»? ¿Te enamora el espejo y tu imagen?

¿Por qué en vez de intentar desprestigiar la Religión –que hizo grande a tu Patria– y combatirla,  no te has preocupado de que pagaran  su merecido aquellos compañeros de viaje –y de juergas–  por su comportamiento en Hispanoamérica,  «aprovechándose» de menores de edad –según tú misma referiste ante tu amigo  el procesado Villarejo—y es de conocimiento público–?

¿Para eso te ha servido ser hija de papa y estudiar en los mejores colegios privados? Pero no olvides el riquísimo y sapientísimo refranero español que, entre otras verdades,  nos recuerda que «a todo cerdo le llega su San Martín».  Llevamos casi dos décadas  comprobando que los «animales de vista baja»  pueblan el Gobierno y el Parlamento,  pero «no hay mal que dure cien años» y que  «quien ríe último ríe mejor».

Es placer de dioses para los moros ver pasar el cadáver de sus enemigos por delante de su tienda. Y, también lo es para el pueblo sano,  ver cómo acaban los tiranos y sus colaboradores… La Historia está llena de ejemplos. Le recomiendo en especial el final de Nicolae Ceaușescu.

Doña Lola: Recuerde que «el diablo sabe más por viejo que por diablo» y aproveche los comentarios de este anciano, recupere su dignidad, dimita y aconseje lo mismo a ese jefe de nuestro Gobierno que le ha cubierto de  porquería al nombrarla para aun puesto al que no tiene el más mínimo derecho y ofende a cualquiera que tenga un poco inteligencia y cultura política.

Ustedes se están saltando a la torera toda legalidad y justicia y nada deseo yo –y lo mismo el Pueblo Español– tanto como que prevalezcan ambas y especialmente la segunda, para que España se va limpia de sinvergüenzas y, sobre todo,  de seres irresponsables y miserables, cuyo objetivo indiscutible es arruinar a España y ayudar,  con todas sus fuerzas,  a que desaparezca su nombre de la Geografía y de la Historia. Con lo cual son  merecedores del más justo de los «anathema sit!».

¡Que es mi mayor deseo!

Gil de la Pisa Antolín ( el Correo de España )