Miserable, ya causabas repulsión  pero tus últimas declaraciones sobre la relación consentida de niños con adultos te vomitan al estercolero de la Historia. Ida,  no hay límites en tus aberraciones.

Lo sabemos: mataste a nuestros padres por caprichos embelesados de una fanática demente que extendió una plaga de sectarismo asesino un maldito 8 de marzo, como has  demostrado siendo la energúmena del cupo comunista impuesto por la corrupción del Delcygate.
Ya pagarás el homicidio  de miles de inocentes con el último suspiro de tu detestable vida. Ese terror de duda, del qué será de ti, te acompañará con tu alma pútrida,  sulfurosa, eterna. Alumna aventajada de Satanás y ventajista nauseabunda sin méritos profesionales, ascendiste con las rodillas desolladas por la indecencia y la deshonra. Todo el mundo lo sabe allende nuestras fronteras.
España entera se descojona de tu caradura y carácter de trepa. Se descojona y la asqueas hasta el punto de que millones cambian de canal cuando aparece tu cara. Náuseas ¿A quién engañas, tú  proyecto inacabado de ser humano? Sin vergüenza que te valga, te bastaba disimular una condición que conoce toda España para seguir mirándote en el espejo de tu ego enfermo y vivir como una marquesa.
Otras se ganan la vida con el cuerpo y no alcanzas ni la suela de los zapatos de tacón, cuando acometen la dura vida con genuinos méritos personales. No somos nadie para juzgar salvo cuando evidencias tus trastornadas entelequias. Paradigma de la repugnancia radical,  mejor ignores lo que eres ante el orbe para evitarte una histérica autodestrucción.
Homicida,  exterminadora de nuestros seres queridos por decenas de miles, ¿con qué demonios conviven tus hijos?
Quiénes los tocan consentidamente cuando los visitan en la guarida de Galapagar, manada de monstruos? Has parido víctimas de tu locura, acaso deberían retirar la custodia de tus cachorros instruidos por un salvaje trastorno sin tratamiento psiquiátrico. Loca de atar, poligonera del  exabrupto político, a poco que tu mente enferma te reconozca en la realidad de tus miserias,  serás carnaza para la Parca, vomitada de la existencia y arrojada al infierno de la recogida de tus obras.
Defensora de pederastas. Tus desequilibrios son las de una ida rematadamente extraviada de la moral y la conciencia. ¿Dónde han ido a parar esos niños inocentes con la tóxica que les ha tocado en suertes infames?
Tú eres la maldad de lo malparido, la conformidad con la locura sádica y la sicopatía establecida desde tu pedestal de indecencia. Sucia de mente y atrofiada de espíritu , con instinto materno de mamífero irracional; la aparente inteligencia es un mero accidente con el que comunicas tu instinto depredador.¿Te dices madre de tres? Eres una ofensa andante contra la vida, un inexplicable aborto consentido.
Dimite,  arribista del demonio, deja a los niños de España en paz,  aunque los tuyos ya estén perdidos, y luego átate una rueda de molino al cuello, como decía Jesús,  y tírate al río de tu vergüenza ajena. Y que Dios te perdone porque no sabes lo que haces, condenada.
Ya deberías estar ante los tribunales.
Ignacio Fernández Candela ( El Correo de España )