CARTA AL MINISTRO DEL INTERIOR

¿ De qué va esto, Sr Marlaska ?

A usted se le presuponen unas cualidades para estar al frente de un ministeriotan importante como Interior. Cuando el Presidente le llamó porque quería una foto progre con el Aquarius, fue usted quién le debió advertir de las consecuencias.

Ya sé que había que distraer la atención de manera urgente porque había llegado al poder, no elegido por el pueblo, sino en un cambalache con independentistas, nacionalistas de derechas, comunistas y todos los –istas que uno se pueda imaginar. Cuando la ambición de poder es desmesurada, sirve cualquier rebaño, pero todo tiene un precio.

Ustedes saben que una foto con inmigrantes da votos, y al fin y al cabo es para eso para lo que los quieren; pero también saben que un Aquarius diario en nuestras costas tiene un efecto contrario, quita votos.

Entonces, después del reportaje a todo color en Valencia, con la correspondiente panzada de superioridad moral habitual en la izquierda, ordenó usted a toda su maquinaria mediática que mirara para otro lado, a pesar de que al día siguiente llegó otro Aquarius, y al siguiente, y al siguiente…

Y de repente ya no es sólo un barco diario, ahora son avalanchas por tierra y mar, día y noche, y ya no puede usted evitar los focos. Italia dijo no, harta, sola, después de haber recibido a miles de ellos, y entonces nuestro presidente vio la oportunidad de apuntarse un tanto, y dijo sí.

Esta decisión supuso un cambio de planes en todas las rutas del mediterráneo, porque las mafias de seres humanos no hacen negocio con países que dicen no, hacen negocio con países que dicen sí. Y ahora nos damos de bruces con la maldita realidad, esa políticamente incorrecta, esa a la que le da igual que la llamen facha.

Y usted se da cuenta de que dejarlos entrar no beneficia a nadie, ni a ellos ni a nosotros. Y de que tomar la enésima decisión progre-guay de quitar concertinas para contentar a sus bases de manera unilateral, sirve para enfadar al Rey de Marruecos, y éste decide poner el semáforo en verde a los miles que esperan en su país para entrar aquí.

Pero lo que es más grave, estamos robándole a África a los miles de jóvenes en edad de luchar que podrían levantar aquel continente, los más fuertes, dejando allí abandonados a su suerte a niños, mujeres y ancianos.

¡Qué gran plan!

Ellos creen que llegan al paraíso, y en apenas unos días cuando vean las letrinas de su nuevo campo de concentración sabrán que están en el infierno.

¿Y las vacunas?

Y ahora los problemas se nos amontonan Sr. Ministro. Usted que los ha ido a ver sabe de qué le hablo. Son todos varones jóvenes y fuertes, la mano de obra que necesita África. Muchos son  musulmanes, algunos serán radicales y ya sabemos lo que eso significa.

El plazo que se les puede retener legalmente no llega para identificar a casi ninguno, las mafias ya les han aleccionado para que no porten documentos y no colaboren con la policía para que así no puedan ser deportados. Ni se sabe de qué país son, ni te lo van a decir.

¿Y el control sanitario Sr. Ministro? ¿Ha informado usted a la población de las posibles consecuencias? ¿No se ha preguntado usted por qué cuando un español viaja a África es obligatorio ponerse una serie de vacunas?

Ha empezado usted mal Sr. Ministro, como todos, rodeándose de quien no debe, mal asesorado. Entiendo que hoy en día los votos se ganan en la tele, con las fotos guays, pero un estadista debe calibrar las consecuencias de esas fotos.

¿Porque de qué se trata Sr. Ministro? ¿De “welcome refugees”? ¿Entonces para qué tenemos vallas y policías?, ¿Usted da la bienvenida así en su casa? Si se trata de solidaridad, de humanidad y ustedes creen que esas premisas se consiguen trayéndolos, quite la valla y quite a la policía. Deje un camino expedito.

¿O es que el cartel no es más que otra foto para engañar a la gente?, ¿o es que en realidad usted sabe que no gana nadie, ni África ni Europa, con estas políticas de solidarios de Twitter y Facebook, de tertulianos con moralinas engañabobos?

Bienvenidos todos Sr. Ministro, siempre que sea de manera ordenada y que vengan a respetar nuestra cultura, lo que somos, lo que tanto nos costó construir, lo que se ha convertido en el único modelo exitoso de sociedad en todo el planeta tierra: el occidente capitalista y cristiano… por eso todos huyen hacia él.

Sin control no hay nada

Los españoles que durante el negro período de la dictadura franquista tuvieron que huir por hambre o persecución, lo hicieron con una maleta y a través de las estaciones de trenes y aviones, cargados de sueños pero asumiendo que les iba a tocar, al menos durante unos años, matarse a trabajar y respetar las normas del lugar al que llegaban.

Sr. Ministro, en el contexto actual, un país sin control de fronteras férreo no es un país, es una invitación al suicidio colectivo.

Samuel Vazquez ( El Semanal Digital.com )