CARTA DE ALVARO DE MARICHALAR A LA FELONA FORCADELL

Poco respetable presidenta del Parlamento regional de Cataluña, decía el poeta catalán Francisco Camprodón que “las barras de Catalunya, sont sempre’ls puntals d’Espanya”. Ojalá supiera usted como el poeta, conocer y respetar a Cataluña y a los catalanes.

La iba a tutear (que es lo que gusta a los fatuos republicanos) en esta carta, pero como al final de cuentas usted es nuestra empleada, resulta más apropiado mantener la normal educación; consideración y distancia.

Por mucho que después de su ridícula e ilegítima tramitación-trampa y la cobarde componenda de recusar a todos los magistrados del Tribunal Constitucional por sorpresa (¡cuanta nobleza y virtud emanan de su proceder!), usted ya no pueda ser considerada en nada y por nadie, al haberse desautorizado a sí misma en su calidad de empleada de los españoles que es usted como presidenta de NUESTRO parlamento regional catalán.
Una institución -a ver si se entera ya de donde trabaja- que pertenece a todos los españoles pero que usted ha conseguido sustraer; envilecer y deshonrar completamente.

El abajo firmante asegura que:

Su autoritarismo sectario y felón la descalifica plenamente mientras su ambición enfermiza la va dejando en evidencia; pasito a pasito…

Cobra un sueldo inmerecido y percibe unas suntuosas prebendas que nosotros los contribuyentes catalanes junto al resto de contribuyentes españoles, nos vemos forzados a entregarle todos los meses religiosamente. En eso de cobrar, no hay “desconexión” que valga. Valiente ventajista…

Desde su puesto; gastando nuestro dinero y con toda la arrogante comodidad que supone disponer del “poder”, usted y sus deplorables compinches se dedican a dividir nuestra sociedad; a promover el miedo; a organizar la traición; a quebrantar nuestra convivencia; a violentar nuestra democracia; a pervertir la Ley; a crear discordia; a fomentar el engaño; a imponer la mentira; a defraudar nuestra confianza; a sembrar odio y a robarnos la Nación que nos pertenece a todos los españoles por igual. Y lo hacen malversando los caudales públicos; esos dineros que nos pertenecen a todos pero que muchos de ustedes “políticos” creen y dicen que “no son de nadie…” y así administran…

Apunta que:

Actúa embaucando desde la presidencia del Parlamento de Cataluña; una noble institución española que también financiamos todos los españoles juntos, y que fue creada precisamente para promover la convivencia; el entendimiento; la democracia; la Ley; la armonía; el respeto; la verdad y el honor. Es decir, todo lo contrario de lo que hace usted junto a sus cofrades golpistas que lo pervierten todo y nos aterrorizan a todos todo el tiempo. Actúan igual -calcado- que el canalla grupito de iluminados comunistas piratas que mantienen secuestrada a nuestra amada y hermana Venezuela. Todo muy parecido también al golpe de Estado de abril del treinta y uno en la Puerta del Sol de Madrid (que impuso fraudulentamente y a la fuerza una República de infausto recuerdo durante cinco años de espanto; revalidada ilegitimidad y horror, que desembocaron inevitablemente en el levantamiento de más de la mitad de los españoles contra ese maléfico régimen mistificado).

Ahora están dando otro golpe desde nuestras instituciones catalanas y por supuesto con nuestro dinero.

Y le pide a Forcadell que:

Si le queda una brizna de razón; algo de conciencia y el mínimo honor, corrija su rumbo; desista; pida perdón; dimita por funesta y después encomiéndese a la Virgen del Carmen para ver si la ilumina en alguna otra actividad con la que pueda apaciguar su desbocada ruindad, y lograr así construir por fin algo bueno en su existir.

Recomiendo lo mismo a todos sus chulescos y grotescos compadres de la omnipresente mafia soberanista que llevan montándose y tejiendo durante treinta años en nuestra entrañable Tierra catalana. Especialmente al nada honorable; fútil y sedicioso Presidente del Gobierno de nuestra Generalidad de Cataluña.

Supongo que a estas alturas ya se habrán dado cuenta todos ustedes, que nadie les necesita ni queremos nada que venga de todo su nefasto; perverso y vil espíritu y proceder.

Álvaro de Marichalar y Sáenz de Tejada Bruguera ( Periodista Digital )

viñeta de Linda Galmor