CARTA DE UN » NO TAURINO » A PABLO IGLESIAS

Yo no soy aficionado a los toros. Nunca he ido a ninguna corrida, ni tengo intención de ir a una, pero no me considero “antitaurino”, por la misma razón por la que no me considero “antisalsero” por el mero hecho de no gustarme la música salsa. Digamos que soy un “no taurino”, si alguien quiere ponerme una etiqueta. Cuando leí su propuesta, don Pablo, me pareció absurda.

Eso es como decir que hay que “democratizar” las películas de Star Wars, preguntando a la ciudadanía si desea prohibirlas. En una democracia el individuo tiene derecho a tomar sus propias decisiones. De igual forma que otros no comparten mis gustos y mis elecciones pero los respetan, a mí no me gustan los toros y no voy, pero respeto que otros quieran ir: eso es democracia, señor Iglesias.De hecho, los toros son más democráticos que usted, porque a mí nadie me obliga a ir a una corrida, pero usted quiere prohibir que vayan a ellas quienes quieran hacerlo.

Obvia decir que cuando un comunista como usted habla de “democracia” conviene ponerse alerta. El comunismo ha llamado “democracias populares” a dictaduras comunistas de partido único y sin libertades de ningún tipo. Según el comunismo, hasta 1989 la Alemania “democrática” era, precisamente, la menos democrática de las dos: aquella en la que el Estado decidía por ti.

 La capacidad de manipulación del comunismo parece no tener límites, y un buen ejemplo de ello es una famosa entrevista en la que usted afirmó: “que existan medios privados ataca la libertad de expresión”. Y es que para usted, don Pablo, la democracia consiste en que los ciudadanos le den un cheque en blanco y usted haga con él lo que le dé la real gana, incluso pisoteando los derechos y libertades de los demás. Para usted la democracia consiste en que el Estado -es decir, los políticos como usted- lo controlen todo, decidiendo por nosotros como si fuésemos niños.

Según su concepción, don Pablo, en Cataluña hay un sistema educativo muy democrático, pues la mayoría ha apoyado a partidos que consideran que no son los padres quieren tienen derecho a elegir la lengua de escolarización de sus hijos, sino que eso ha de elegirlo el político de turno. Para usted lo “democrático” es que la mayoría me diga lo que tengo que hacer y me prohíba elegir lo que no le gusta, aunque sea totalmente legítimo.

 Si desarrollásemos nuestro marco de convivencia según sus ocurrencias, podrían convocarse votaciones populares para prohibir los piropostapar la boca a quienes digan que hombres y mujeres tienen órganos sexuales distintosvetar los conciertos de cantantes judíos e incluso censurar la publicación de fotos de hombres musculosos. Mire usted por dónde, y como puede ver en los enlaces que acabo de poner, Podemos ya ha hecho todo eso sin convocar ninguna consulta, pasándose por el arco del triunfo las libertades ajenas.

Obviamente, lo que quiere Podemos se parece poco a una democracia, o para ser más exactos, sería una versión corrupta de la democracia, convertida en una dictadura de la mayoría. Aunque algunos piensen otra cosa, una democracia es algo más que elegir a un gobierno a través de las urnas o votar en un referéndum sobre cualquier cuestión.

 En una democracia los ciudadanos tienen derechos individuales, y la minoría tiene derecho a no ser tiranizada por la mayoría. Se equivocan los que creen que cualquier cosa que elija la mitad más uno de los ciudadanos ya es democrática simplemente por hacer una consulta a través de las urnas. Llegar al cargo a través de unas elecciones no te da derecho a pisotear las libertades de los demás.

Quienes entienden así la democracia lo que hacen es intentar colarnos una forma de gobernar que no tiene nada de democrática. Cuando un político como usted quiere imponernos sus caprichos a los ciudadanos, no es democracia lo que tenemos, sino autoritarismo puro y duro.

Elentir

viñeta de Linda Galmor