CASO RESUELTO

Viéndolos tan en faena, me extrañó que no revelasen que el virus de Wuhan en realidad lo ha creado Isabel Díaz Ayuso en un laboratorio secreto de Mingorrubio. La crisis del Covid-19 en España tiene desde ayer un culpable: la Comunidad de Madrid.

La consigna del día. La lanzó Iglesias a primera hora, cargando muertos sobre las espaldas de la presidenta madrileña con su nuevo soniquete santurrón. A partir de ahí fue un no parar en sus televisiones. Un Gobierno maestro en la propaganda. El problema de España ya no es la desprotección de los sanitarios, con récord mundial de contagios.

Ni la carencia de test suficientes y fiables todavía hoy. Ni las chapuzas y timos en las compras de material, o que ni siquiera dispongamos de una contabilidad fiable de muertos. Tampoco la aterradora destrucción de empleo, ni las ayudas que no llegan a las empresas. No. El problema de España es que la Comunidad de Madrid había osado solicitar el pase a la llamada fase 1, que entre otras novedades permite reuniones de hasta diez personas, terrazas a mitad de aforo y apertura sin cita previa de comercios de menos de 400 metros.

¡Qué bárbara la Comunidad de Madrid! ¡Qué imprudencia homicida! Menos mal que el Club de Expertos Secretos de Simón -que por ley está obligado a facilitar sus nombres, pero no le da la gana- paró los pies a los alocados Ayuso y Aguado, evitando así un armagedón en España.

Un reto como esta pandemia pone en jaque a cualquier país y gobernante, incluso a los más poderosos. Estados Unidos arrastra 77.000 muertos, la cifra más alta del mundo. De China, origen del problema, ni siquiera poseemos datos fiables, pues es una autocracia, oscurantista por definición.

El Reino Unido ha pasado de la chulería nacionalista de presumir de su espléndido aislamiento y sus pubs abiertos a 31.000 muertos y un cierre que llegará a junio. Los países que han salido mejor parados son aquellos que se distinguen por una población disciplinada y unos gobiernos templados y gestores, de ahí el éxito de Alemania, Japón y Corea del Sur.

¿Y España? Pues mal. Poseemos características propias que nos perjudicaban, como el ser uno de los pueblos más sociables y callejeros del mundo y una potencia turística, que el año pasado atrajo a 83,7 millones de extranjeros. Pero además hemos sufrido una pésima gestión del Gobierno, que primero actuó tarde y luego se mostró torpe.

Resulta audaz que Iglesias se lance a señalar a la Comunidad de Madrid. El 19 de marzo, el vicepresidente anunció en una jactanciosa rueda de prensa-mitin que se hacía cargo de la catástrofe de las residencias de ancianos. Nunca más se supo.

Han muerto 16.000 personas en ellas. Ayuso, con sus aciertos y humanos errores, ha estado en hospitales, morgues y calles, sufriendo con los madrileños, trabajando para ayudarlos y llorando con las familias. Conocemos su trabajo. ¿Qué sabemos del de Iglesias? Pues que se saltó la cuarentena con chulería, que iba al súper sin mascarilla, pero con guardaespaldas, y que se ha dedicado a minar al Jefe del Estado y a amenazar a los jueces y la prensa libre.

¿Quién es el problema?

Luis Ventoso ( ABC )

viñeta de Linda Galmor