CASTAÑAZO CON PEDRO Y PABLO

El PSOE fue pionero del populismo progresista. Empezó con Zapatero. De manera ilusa, el contador de nubes creía que la economía siempre iría bien.

Así que olvidó los números y se dedicó a la ideología: ingeniería social y cancha para los nacionalismos disgregadores.

Desde entonces, el PSOE ha sido un partido anumérico. Ahí está Sánchez: en el poder desde 2018 e incapaz de aprobar unos presupuestos.

Sus prioridades eran Franco, la eutanasia, el feminismo, indultar de tapadillo a Junqueras y arreglar el cambio climático desde un país de 47 millones de habitantes en un mundo de 7.700 millones.

En economía, solo un tic: más impuestos «a los poderosos». Ahora llega una recesión de caballo. La gestión económica vuelve a ser vital.

Pero nos pilla con el PSOE, romo en la materia, empeorado por el populismo populachero y colectivista de Iglesias.

Luis Ventoso ( ABC )