CASTIGADOS POR INVESTIGAR

Para un policía de Asuntos Internos, trabajar codo con codo con compañeros a los que ha investigado y que se sientan en el banquillo por sus pesquisas es algo parecido al infierno. Sin embargo, esa inverosímil hipótesis ha ocurrido en el Ayuntamiento de Sevilla.

Cuando los investigadores culminaron esta última instrucción en 2016, el Ayuntamiento hispalense desmanteló la unidad —denominada Gepol— y les reubicó en destinos donde debían trabajar con varios compañeros, procesados gracias a sus pesquisas. Esa tensa convivencia derivó en un hostigamiento que se tradujo en la incapacidad temporal por prescripción médica de dos de los cuatro agentes, que se dieron de baja. “Si un juez te dice que evites exponerlos [a los policías] en contacto directo con los imputados, y los pones ahí, en el avispero, el mensaje está claro, ¿no? Se han hecho una cantidad de enemigos muy importante”, exponen fuentes de la Policía Local que exigen el anonimato.
El hostigamiento se mantuvo hasta que el verano pasado la Inspección de Trabajo del Ministerio de Empleo denunció dicho acoso laboral tras analizar la situación. Trabajo fue contundente y dio cinco meses al Consistorio para otorgarles otro destino, plazo que cumplió hace cinco semanas. Y hoy el Ayuntamiento ni ha contestado a la Inspección de Trabajo sobre las medidas adoptadas para restituir a estos dos agentes.
Javier Martínez-Arroyo ( El País )