Ambos movimientos tienen la misma causa (y el mismo remedio): La ignorancia supina unida a la ingratitud suma.  Ambos son utilizados en estos momentos por la Sinagoga de Satanás para  destruir a España. Podrían tener, también,  una segunda: ser víctimas de  una enfermedad que ataca a los cretinos y, en este caso,  resulta incurable.

Es imposible — razonablemente hablando–  que un catalán o un  hispanoamericano  con un mínimo de inteligencia, sentido común y conocimiento de los valores, se sienta “separatista” o “indigenista”.

El primero, porque la Historia de España  es de tal categoría que ninguna otra nación ha hecho nada que se le acerque a muchos kilómetros de distancia, ni que le llegue a la suela de los zapatos.

El indigenista,  porque la incorporación de los Continentes al suelo español,  han sido “un modelo único”  de respeto al nativo, de tal modo que, los indios de América o los filipinos en Asia,  a los pocos años de ser “españoles” estaban a la altura de sus civilizadores.

Los extranjeros decentes, honrados y cultos, visitantes  de las nuevas tierras de nuestro Imperio,  quedaron deslumbrados y lo hicieron constar al comprobar  esa  inesperada realidad.  Es más,  alguno se atrevió a proclamar que las provincias españolas de América tenían un nivel cultural y de progreso,  superior a naciones europeas… (¿Qué saben de Historia y Cultura estos indigenistas? ¡Asnos!)

Estos “indigenistas de pacotilla” al servicio de la Sinagoga de Satanás no tienen más que compararse con los “indios” o los “nativos” –los que lograron sobrevivir a los genocidios–, en los países conquistados por los sajones ingleses, o neerlandeses (por ejemplo, en los Estados Unidos).

Lo que llevo escrito no empece un comentario más trascendente, como es la respuesta a esta pregunta: ¿Por qué y cómo,  se explican  esa cerrazón y esta traición a sus genes?

La respuesta es triste y desalentadora. Y lo digo por experiencia, por llevar setenta años tratando de hacer ver –especialmente a mis compatriotas– la importancia de conocer la VERDAD, en todos los terrenos (religioso, filosófico, histórico, social, y político)  y de que la ignorancia es fatal para la Humanidad en general pero,  sobre todo, para las naciones cuya Historia ha sido una lucha ininterrumpida por esa VERDAD.

Ninguna nación ha hecho tanto por la Humanidad. Ciertamente, Roma con su Imperio, hizo méritos, difundiendo la cultura grecorromana, pero sin proponérselo expresamente, mientras que ESPAÑA lo hizo sabiendo y buscando la difusión y defensa de esa VERDAD.

El Mundo entero nos debe los momentos históricos más trascendentes: la ampliación de la CIVILIZACIÓN a medio mundo con sus descubrimientos, el trazado de las rutas navegables (por sus vientos) en el Pacífico, el dominio de los mares durante casi tres siglos gracias a su industria naval (sus galeones no tenían rival), la liberación de Europa del Islam cerrándole la expansión lo mismo por el Mediterráneo occidental que por el oriental, (Victoria de Lepanto), el freno al Luteranismo (con las armas y en Trento con la doctrina).

Me alegra mis últimos años de vida el ver subir una juventud intelectual—lo mismo en España que en las antiguas provincias de Ultramar– decidida a dar a conocer la grandeza de la Historia común, que responde con todo derecho al título de cierta película: “la Historia más grande jamás contada”.

No tengo la menor duda de que si los catalanistas e indigenistas, al servicio de la Sinagoga de Satanás, se tomasen la pena de estudiarla, se avergonzarían de su estolidez, ignorancia y traición. Ese servicio al diablo al que están consagrados, es lo único que puede explicar su ceguera y absoluta memez y gilipollez. Pues sólo un tonto se avergüenza de tener padres nobles, honrados y prestigiosos. Sin duda su estupidez es superior a su maldad; por más vueltas que se le dé, su odio a España es inexplicable, de no ser así.

Tenemos la desgracia vivir cuando la Sinagoga de Satanás está decidida a la aniquilación de nuestra Patria por la única razón de ser –como he leído recientemente en un escrito…– el “decimotercer Apóstol de Jesucristo” y es que,  bien pensado, ni San Pablo,– el gran Saulo– hizo por el Catolicismo lo que ha hecho España. Es lógico el odio de Lucifer contra todo lo hispano, lo vea donde lo vea.

Y, así, el odio a la Lengua Española de los catalanistas, vascoetarras, galleguistas,  mallorquinocatalanistas y valenciocatalanistas, no tiene otra razón de ser que la inquina y aversión del diablo contra la lengua de Cervantes. Oír hablar en español le saca de quicio.

Él,  disfruta oyendo hablar en inglés. Me temo que lo hará obligatorio en el Infierno a todos cuantos vayan “a disfrutar a su lado” durante toda la Eternidad, por haberle servido con tanto celo. Personalmente no tengo la menor duda de que el latín  y el español, son  un  tormento para la sensibilidad del ángel caído. (¿Qué está pasando en el Vaticano?)

Una de las mejores pruebas del gran servicio prestado por los catalanistas, los separatistas españoles de cualquier pelamen y los indigenistas, a la Sinagoga de Satanás, es su odio diabólico a todo lo español. Pueden sacar las consecuencias lógicas de este hecho: quienes, antes que la Generalidad obligara a redactar única y exclusivamente “en catalán” todos los documentos oficiales, ya había impuesto esa medida tiránica y antiespañola la “santa Jerarquía” de la Iglesia católica “catalana” –que no “universal”— en sus comunicados “oficiales” y “fullas”…Conviene que esto se sepa, pues España ignora que “fueron ellos” los primeros en provocar ese odio la lengua española.

Para la Jerarquía católica catalana, no hay “españoles” en  Cataluña, esa especie se volatilizó hace  cuarenta y seis años en el llamado “Principado”. Para ellos,  en el momento en que pisas tierra de este lado del Ebro  se te borra, por arte de birlibirloque,  todo lo que puedas tener de “español” y eres ya “únicamente catalán”.

Gil de la Pisa ( El Correo de España )