CATALUÑA DENTRO DE ESPAÑA

¿ Se puede ignorar, olímpicamente, todo en nuestros días? Ahora ya se sabe todo. No solo lo relacionado con los exaltados años 30 del pasado siglo, en los que se fueron fermentando, y adueñando poco a poco de todo el continente, los extremismos políticos. En especial, el totalitarismo nazi que arrasaría Europa.

Para mi generación, y para muchas más que han venido después, es imposible pensar en una Cataluña fuera de Europa, como pretenden algunos, al seguir por sendas fanáticas y excluyentes. Para mí y para muchos, Europa, la Unión Europea, con sus valores democráticos, con sus principios inamovibles de defensa de la libertad, de todas las libertades sin exclusión, ha sido nuestro sueño y nuestra casa común hecha realidad. El que ataca a España, a la unidad de un Estado perteneciente a la Unión, ataca hoy día a la Unión Europea en su conjunto. Busca su fragmentación y destrucción.

Pero, como se sabe, la democracia hoy tiene muchos enemigos. Para los nacional-populismos actuales ese es precisamente el enemigo a abatir. Ese es el principal escollo para sus planes de construcción de estados totalitarios, en los que reine un solo pensamiento único y una sola etnia escogida entre otras de su comunidad. Durante el Tercer Reich, los que no se consideraban como «puros de raza», como netamente «germánicos», eran definidos como «cuerpos extraños a la nación».

Ese es el futuro preparado, no nos engañemos: la de enviar a muchos españoles que viven en Cataluña y que no comulgan con el independentismo, sino con una Cataluña que los integre democráticamente a todos, al espacio segregado y señalado ferozmente como «cuerpos extraños a la nación».

Mercedes Monmany ( ABC )