Pedro Sánchez ha decidido, por su misma mismidad, dar una patada al tablero geopolítico   y estratégico del Magreb al cambiar la postura tradicional de España sobre el Sahara Occidental sin consultarlo con nadie, ni siquiera con Naciones Unidad, Organización que dictó una resolución en abril de 1991 en la que manifestaba “su apoyo total para la organización y supervisión de un referéndum sobre la libre determinación del pueblo del saharaui.

Ninguno de sus gobiernos de cualquier signo y  menos aún los de izquierda que  tradicionalmente  apoyaron la tesis del referéndum en el Sahara, jamás  había cambiado esta posición,  pero este pavo que tenemos como Presidente, aficionado a las improvisaciones, lo mismo se trae bajo cuerda y con un nombre falso al líder del Frente Polisario a un hospital de Burgos para que le traten del COVID creyendo que los espías marroquíes son gilipollas, y provoca la mayor crisis   de inmigración de los últimos años con Marruecos , que decide congraciarse con Mohamed VI y le pisa el callo  al gobierno de Argelia , nuestro proveedor de gas en este momento de crisis energética por la guerra de Putin.

Sánchez no tiene término medio en sus errores, ni en sus principios, Cuando se equivoca no lo hace por maldad sino por ignorancia y también por su vocación de autócrata acostumbrado a despreciar el consejo de quienes podrían aconsejarle bien., El valor de los compromisos adquiridos,  para él es papel mojado.

Tal como está el panorama mundial desde un punto de vista geoestratégico y energético, “su mismidad” podría haber esperado para no inventarse una crisis energética con Argelia, en un momento en el que el resto de los gobiernos están a lo que tienen que estar y no chapotean en las aguas sucias de los troleros.

Me consta que en su equipo y en el ministerio de Asuntos Exteriores o en el de Industria,  hay gente preparada e inteligente y por eso resulta difícil comprender que se cometan errores de bulto como el que estamos comentando, pero esas cosas suceden cuando un indocumentado que además no consulta las decisiones importantes con nadie, se comporta como un trilero que  intenta engañar a todos.

El arte de la política consiste fundamentalmente en equivocarse lo menos posible y dada su trayectoria estoy convencido de que el resto de los líderes mundiales le tienen cogida la medida de todo menos la del ancho de sus pantalones.

Diego Armario