CHANTAJEÁNDOSE

Todos hablan de diálogo, pero lo que hacen es chantajearse. Los nacionalistas chantajean a Sánchez advirtiéndole que no apoyarán sus presupuestos si no pone en la calle a sus líderes encarcelados y les autoriza un referéndum de independencia. Sánchez les chantajea amenazándoles con nuevas elecciones que traigan un gobierno de PP y Ciudadanos.

Los Comités de Defensa de la República catalana se concentran ante las sedes de los partidos nacionalistas amenazando con arrollarlos, como intentaron no hace mucho con el Parlament tras ser disueltos a porrazos por los Mossos si ceden un milímetro en sus reivindicaciones y uno de sus líderes ha advertido incluso que las independencias se hacen a base de muertos, la palabra que más teme un separatismo que proclama paz y concordia. No crean que en frente tienen gentes que hablan cuerdamente.

Ahí tienen a la vicepresidenta superándose, ha batido records con el siguiente silogismo: El haber rechazado la monarquía y reprobado al Rey, como hizo el Parlament catalán es una declaración teórica sin efectos jurídicos, por lo cual la vamos a llevar al Tribunal Constitucional. O sea, que los tribunales no tienen nada de jurídicos.

Esta vez la señora Calvo ha superado aquello que dijo hace años de que el dinero público no es de nadie. Aunque está a punto de que su inmediato superior que tras haber presentado en Bruselas un borrador de presupuestos en los que, por pura matemática, se aumentaban las cuotas de los autónomos una barbaridad al haberse subido el salario mínimo, suelta en el Parlamento que eso no va a ser así, porque tal subida no puede ser y va a ser eliminada por un decreto ley.

O sea, que lo que presentó en Bruselas era papel mojado, una engañifa para que que la Comisión europea haga la vista gorda con unas cuentas que ni ellos mismos se creen. Y no les digo nada con haber aceptado que sea Pablo Iglesias quien se encargue de convencer a Junqueras de que acepte esos mismos presupuestos que Tardá y otros líderes independentistas en libertad juran que ni siquiera se sentarán a la mesa a negociar mientras el gobierno no haga gestos claros de que se propone sacar a los encarcelados de sus celdas. Con un ministro de asuntos exteriores que apuesto lo que sea a que no se atreverán a hacerlo.

Este es el panorama que tenemos, chantajes, mentiras, amenazas y crispación por todas partes. La gente empieza a estar asustada por esta algarabía y desconcierto. No es la primera vez que la gente me para en la calle para preguntarme qué va a pasar. Sin que pueda decirle otra cosa que si bien los que han armado este lío son demasiado cobardes para llegar al último extremo, las fuerzas que han desencadenado no van a ser fácil de sujetar y en cualquier momento puede ocurrir algo irreparable. Más, teniendo al frente del gobierno alguien que ha demostrado más osadía que sentido de Estado.

José María Carrascal ( ABC )

viñeta de Linda Galmor