¿ CHI SARÁ SARÁ ?

Lo importante no es quién va a ser el próximo presidente del PP, sino cuál de los dos candidatos tiene más posibilidades de enviar a la nada al don nadie (hoy don mucho) que dentro de un par de años podría enquistarse en la Moncloa con el apoyo de los nuevos ricos de Galapagar y de los golpistas del extrarradio. Los congresos y las primarias de los partidos suelen resultar funestos para el conjunto de la nación, aunque no para los apparátchiki. 

En otros países funcionan bien. En el nuestro, no. A las pruebas me remito. Almunia fue derrotado por Borrell en 1997, pero los poceros de las cloacas de su partido obligaron a tirar la toalla al catalán y el PSOE besó la lona hasta que la ducha fría de Atocha lo puso en pie. Zapatero, en el 2000, sacó nueve votos a José Bono, que le daba mil vueltas en todo lo concerniente al Gobierno de un país y que no habría conducido éste al callejón de casi imposible salida en que el leonés lo dejó. Ocho años después, en el congreso búlgaro de Valencia, los arácnidos en la sombra del PP zancadillearon antes de su comienzo a Esperanza Aguirre, el mayor activo con el que sus siglas contaban, y auparon sobre el escudo al patético protagonista de la escena del balcón de Génova.

¿Estaría pasando hoy lo que pasa en Cataluña si en vez de Rajoy nos hubiese gobernado la Revoltosa? ¿Habría llegado Montoro a ministro? ¿Pagaríamos los impuestos que pagamos? ¿Seguiría vigente la Ley Monocarril de Desmemoria Histérica? ¿Tendría el aborto barra libre? La última vuelta de tuerkaen lo que a primarias y congresos se refiere fue la sorpresiva derrota de Susana Díaz frente a Sánchez. Con la andaluza no habría llegado a puerto de arrebatacapas la moción de locura que ha sustituido la democracia por la demagogia.

Si por mí fuese, me dejaría de caucus endogámicos y elegiría en votación abierta al candidato que contase con más apoyo popular. ¿Empeño difícil? Sí, pero hacedero en la era de la electrónica. ¿Acaso no presumen todos de democracia? Vuelvo al comienzo de mi columna. Lo importante no es elegir el próximo domingo al presidente del PP, sino a alguien capaz de ganar elecciones renovándolo de la cruz a la bola. Sólo hay en mi opinión un hombre que pueda hacer eso. Hombre, he dicho. Su rival está tocada por el maleficio de Rajoy.

Nadie que yo conozca apoyaría a éste en el caladero de votos de la derecha y muy pocos lo harían en el del centro. Bienvenido, señor Casado, si es que viene.

Fernando Sánchez Dragó ( El Mundo )

viñeta de Linda Galmor