CHINA

Xi Jinping, el presidente de China, es uno de los hombres más poderosos del mundo. Desde ayer se encuentra en Madrid, en una visita de Estado a la que la Administración china ha concedido enorme importancia pero que tal vez los españoles de a pie no acertamos a valorar en su verdadero alcance.

Europa, ante un Trump hiperproteccionista, necesita, como ya adelantó Merkel, otro tipo de aliados. Por eso Xi Jinping resulta más trascendente que nunca.

En otros países europeos, a esta gira se le otorga una importancia inmensa, seguros de que puede ser un cliente e inversor mayúsculo. Los chinos van camino de convertirse en la primera potencia.

Ya no son solamente vendedores, se han demostrado también grandes compradores y están empeñados en reabrir la vieja ruta de la seda, lo que supone resucitar las relaciones comerciales de ida y vuelta.

A ello cabe añadir que el país más grande del planeta apuesta por la lengua castellana, mientras nuestra ministra de Cultura no la cree necesaria en ciertas zonas de España.

Nuestros políticos deberían tener altura en su mirada y darse cuenta de que el tipo de relación con China puede condicionar parte del futuro de España.

El Astrolabio ( ABC )