»  Hay que poner el foco en el premiado «, dijo la presidenta de Navarra para tratar de explicar el pasado jueves su decisión de no invitar a los Reyes al acto de entrega el premio Príncipe de Viana, una costumbre, la de la exclusión de la Corona, que María Chivite ha heredado del nacionalismo vasco, con el que se turna y hace migas en el Ejecutivo foral.

Como el mayor premio que puede recibir un nacionalista en el bombo de unos comicios es un resultado electoral que le permita gobernar con los socialistas, o viceversa, tanto monta, Chivite acudió el pasado sábado a Guernica para poner el foco en el premiado, que no era otro que Iñigo Urkullu, monta tanto.

Mujer focalizadora donde las haya, la presidenta del Gobierno foral sabe dedicar todas sus energías y esfuerzos institucionales al premiado y pasar por alto cualquier detalle que lo desenfoque, ya sea una pareja de Reyes de la baraja del 78 o un escudo anticonstitucional, como llevaban bordado en la bandolera de su uniforme de gala los agentes de la Ertzaintza que dieron empaque a la toma de posesión del lendakari.

Como la gata de Moya, que se tapaba los ojos para no ver a los ratones, María Chivite quiso ignorar el detalle del escudo vasco que lucían los policías, contrario a la sentencia 94/1985 del TC por incluir las cadenas de Navarra en uno de sus cuarteles, representación heráldica de la territorialidad que, junto a la autodeterminación, encabeza la hoja de ruta del nacionalismo.

Como la consigna es poner el foco en el premiado y dejarse de milongas, Chivite calla, otorga y regresa a Pamplona para darle otra vuelta a las migas que hace con Geroa Bai, filial del PNV en la Comunidad Foral, cuarta provincia del delirio eusquérico.

Las focalizaciones de la presidenta navarra, imprescindibles para dejar fuera de plano cualquier elemento distorsionador, resultan muy oportunas en cualquier entrega de premios, pero tendría que explicar en condición de qué acudió a Guernica para hacerle la ola a Urkullu, si a título personal o como aproximación lotera e institucional de la combinación ganadora del sorteo extraordinario de las elecciones vascas.

María Chivite puede poner el foco donde le venga en gana, como si quiere ponerle chistorra a las migas, pero la presidenta de Navarra no puede tolerar, y menos aplaudir, como hizo el sábado, ninguna agresión al pueblo que representa, menos aún con uniforme de gala y en bandolera.

Luis Ventoso ( ABC )